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¿Sabes de dónde vienen los ingresos de las redes sociales?

No hay más que dar un paseo por algún entorno urbano para darnos cuenta de que las redes sociales forman parte integral de nuestra forma de relacionarnos y constituyen un alto porcentaje de nuestras búsquedas e interacciones digitales. En el autobús, en el metro, en una plaza mientras esperamos, incluso en restaurantes, eventos y exposiciones: las redes sociales, ya sea para comunicarnos, para compartir nuestras experiencias o simplemente para entretenernos, están presentes allá donde vamos.

El número de usuarios de estas aplicaciones no deja de crecer, y el volumen de interacciones que generan es cada vez más amplio. Sin embargo, la gran mayoría de estas plataformas son gratuitas, no exigen a sus usuarios una cuota por utilizar sus servicios. Pero entonces, ¿cuál es su modelo de negocio? ¿de dónde provienen los ingresos que las permiten operar, crecer y desarrollarse?

Cómo casi siempre, la respuesta a esta pregunta es: depende. Aunque su peculiar naturaleza pueda despistarnos del hecho de que, al fin y al cabo, las redes sociales son empresas, lo cierto es que el objetivo último de estas plataformas es generar ingresos.

El proceso para hacerlo, sin embargo, es el que puede resultar algo extraño comparado con sectores o comercios más tradicionales.

Por lo general, la primera fase del recorrido hacía la generación de beneficios de estas compañías consiste en un ejercicio de captación y fidelización de usuarios. Esto no es algo nuevo en el mundo empresarial, ya en actividades como las degustaciones o las jornadas de puertas abiertas podemos ver una tendencia de captación parecida; y los objetivos de fidelización forman parte, en mayor o menor medida, de la agenda de cualquier negocio.

La diferencia aquí está en la magnitud que se otorgan las RRSS a estas cuestiones, en la capacidad que tienen estas cuestiones de influenciar la dirección que toma el modelo de negocio de las entidades y en el hecho de que constituyen una fase previa e independiente de los procesos de monetización posteriores.

Primero atraigamos usuarios y hagamos que aumenten su actividad en nuestra plataforma, después ya veremos cómo podemos sacarle partido a ese tráfico y a los datos que genera: así funciona la lógica predominante del sector.

De hecho, una de las cosas que más sorprende de estos gigantes tecnológicos es precisamente la variedad de las posibilidades de monetización que ofrecen sus servicios. Muchas de ellas, sobre todo las nacidas en EE.UU. (donde la cultura empresarial es distinta la europea), carecen de un modelo de negocio concreto a la hora de emprender sus actividades, y van adaptándose sobre la marcha a las oportunidades que van presentándose.

En este sentido, el público objetivo al que se dirigen juega un papel importante a la hora de determinar el enfoque que más les conviene. Lo cierto es que estas plataformas poseen una cantidad de datos sobre sus usuarios que no tiene parangón. En las redes sociales —consciente o inconscientemente— depositamos cantidades ingentes de información sobre quiénes somos, lo que hacemos y lo que nos gusta: desde dónde vivimos o qué edad tenemos, hasta en qué trabajamos, con quién nos relacionamos, qué nos interesa, y un largo etcétera.

Esto abre todo un abanico de posibilidades a los anunciantes en términos de comunicación y publicidad, y las social networks lo saben. Aunque en la actualidad el enfoque de muchas de ellas sea aún algo tradicional y sus ingresos publicitarios no se basen aún en técnicas de segmentación completamente afinadas, no hay duda de que esa cantidad de datos de la que disponen abre un filón para que los anunciantes puedan dirigir sus proyectiles publicitarios de forma mucho más certera. Y hacia esa dirección se dirige la tendencia: todo apunta a un marketing cada vez más individualizado y especializado.

No tiene sentido gastarse dinero en llegar con un anuncio a todo el público cuando tu producto solo es relevante para una pequeña parte de ese público, pero sí lo tiene gastárselo en afinar la búsqueda, encontrar a las personas concretas que forman parte de tu nicho y aprender a abordarlas.

Esta sobreexposición hace que algunos usuarios desconfíen de este tipo de publicidad y se ha extendido el uso de VPNs y apps para bloquear rastreadores para evitar este tipo de seguimientos.

Pero, aunque la publicidad sea el medio de obtención de beneficio más extendido y más lucrativo para la industria (Facebook, por ejemplo, obtiene en torno al 97% de sus beneficios a través de la publicidad), otras plataformas, como Twitter, se han decantado directamente por la venta y distribución de datos como medio de ingreso, convirtiéndose en uno de los grandes proveedores de Big Data del planeta.

Otras plataformas, como Whatsapp aún no han determinado exactamente cuál será la vía que utilizarán para maximizar su rentabilidad, aunque sus más de 1000 millones de usuarios supongan un valor casi seguro para lograrlo llegado el momento.

Lo que está claro es que nos encontramos en el inicio de un nuevo paradigma en el sector tecnológico y de la comunicación. Lo que parece fuera de toda duda es que los datos han demostrado su potencial y su valor, lo que habrá que ver es cómo las plataformas de redes sociales los gestionan para convertirlos en oro. El marketing segmentado parece, a día de hoy, la apuesta más segura.

Fuente: Yucatanmx

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