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Exigen liberación inmediata de presos vulnerables por aumentos de COVID en cárceles de NY

Jorge Santiago tiene miedo de morir sin volver a probar la libertad. Tiene miedo de morir sin volver a ver a su hija Zuleyka, de 29 años y a su esposa, Brenda Negrón, con quien se juró amor eterno en el verano de 1998. Y tiene más miedo todavía, ante el acelerado aumento de contagios de COVID-19 que se está registrando en Nueva York este diciembre, donde los casos ya superan el 5%, las hospitalizaciones a nivel estatal están por encima de las 3,000, y las muertes diarias se cuentan por decenas.

El puertorriqueño de 58 años, quien está purgando una sentencia de 3 a 6 años en la cárcel Wallkill, al norte del estado de Nueva York, por el robo de un auto, padece una grave condición de asma. A diario debe medicarse con sus inhaladores de albuterol, fluticasona y salmeterol. Por su edad, su enfermedad, y otras condiciones que tiene, el recluso es considerado por las autoridades médicas y las normas penitenciarias, como una persona de alto riesgo, si llegara a contraer COVID-19.

Compartir la prisión con otros 325 reclusos actualmente, entre quienes 69 ya han dado positivo al coronavirus, dificulta seguir al pie de la letra los protocolos de distanciamiento social. La angustia de contagiarse y terminar en una Unidad de Cuidados Intensivos no deja que Santiago esté tranquilo, quien teme terminar sumándose a la lista de 18 reclusos que ya han muerto a causa del COVID-19 en las prisiones del estado.

Santiago es uno de los tantos presos que dentro de los 35,834 que hay en Nueva York, califica para recibir los beneficios del programa de libertad anticipada, que busca que reclusos vulnerables por cuestiones de salud, que no hayan cometido delitos violentos ni sexuales, ni representen un peligro para la sociedad, sean liberados en medio de la pandemia del COVID-19.

El boricua también cumple con el requisito del Departamento de Correccionales y Supervisión Comunitaria (DOCCS) de contar con una vivienda no comunitaria ni un albergue para poder ser liberado 90 días antes de la fecha otorgada para obtener su libertad condicional, que en este caso, le fue autorizada para el 22 de enero próximo.

Pero cumpliendo con esos requisitos y pudiendo haber sido liberado desde el 23 de octubre pasado, el antiguo trabajador de construcción e instalador de techos, quien defiende su buen comportamiento en la cárcel, donde produce lentes para gafas con el programa de Industrias Correccionales (“Corcraft”) del DOCCS, que fabrica anteojos para encarcelados y beneficiarios de Medicaid del estado,, sigue preso.

Santiago sigue preso, sigue enfermo, está muy deprimido y angustiado, y su equipo defensor y sus familiares denuncian que todavía no hay respuesta sobre los motivos por los que no le confieren su libertad, siendo un recluso vulnerable, basado en las propias normativas emitidas por la Administración Cuomo.

Rachel Pecker, abogada del recluso, y miembro de Legal Aid Society, asegura que, cumpliendo su cliente con los requisitos básicos para ser liberado, y siendo además un interno “con méritos”, es injusto que su vida siga poniéndose en riesgo al estar tras las rejas, con el creciente aumento de casos de COVID entre la población carcelaria de Nueva York.

Datos penitenciarios muestran que un total de 1,808 reclusos han dado positivo a COVID, al igual que 1,823 empleados de correccionales, lo que equivale a casi el 5% de la población carcelaria, con un aumento acelerado de más de 101 casos apenas en los últimos días.

Con 15.40% de contagios, el penal en el que se encuentra el boricua, está muy por encima de los casos en zonas preocupantes de Nueva York, y el panorama es similar o peor en otras cárceles. Elmira, tiene un promedio de contagios de 40.9%, Shawangunk, de 22.10%, Greene, de 13.98%, Otisville, de 11% y Bedford Hills, de 8.63%.

Además del asma severa, Jorge Santiago tiene artritis en las piernas y sufre las secuelas de un accidente que sufrió en el trabajo el mismo mes en que fue arrestado, donde se rompió en su trabajo ambos talones, y se fracturó el tobillo y las costillas, lo que lo obliga a caminar con un bastón.

“Por su récord, él califica para la liberación anticipada que autoriza a ciertos internos a salir de prisión y estar en sus casas, no solo para que ellos estén más seguros contra el COVID, sino para hacer más seguras las cárceles y no poner en riesgo a prisioneros, el personal y los guardias”, dijo la defensora, agregando que otro “plus” en la exigencia de su cliente es que la Junta de Libertad Condicional le otorgó “tiempo por mérito”, adelantando su salida en seis meses por su conducta.

“Por el COVID se volvió además elegible para la liberación anticipada de 90 días a través del plan de Cuomo (…) En particular, muchas personas no son elegibles para el tiempo de mérito, debido a la escasez de programas y la incapacidad de completar los requisitos, incluso si quisieran. No obstante, habla muy bien de él, el hecho de que se haya ganado su tiempo por méritos”, agregó la abogada, manifestando que las autoridades penitenciarias y la Administración Cuomo han permanecido mudas a la hora de explicar por qué no han concedido todavía el beneficio de salida de su cliente, que ellos mismos ofrecieron a los reclusos como Santiago en medio de la pandemia.

“Mandamos la solicitud por e-mail, pero no recibimos una respuesta de las razones por las que no le están concediendo su libertad. No sabemos qué está pasando y lo único que estamos pidiendo es que Cuomo cumpla con lo que dijo”, manifestó la defensora. “En una situación perfetca ellos evaluarían el caso y verían que reúne los criterios, pero ya pasaron más de los 90 días del plazo en que podía salir y no sabemos ni siquiera por qué no está siendo considerado. No hay transparencia ni claridad y esto está matando a sus familiares también, que temen que llegue una noticia fatal en algún momento”.

Brenda Negrón, quien ha estado 22 años casada con Santiago, imploró al gobernador Cuomo que libere de inmediato no solamente a su esposo, sino a todos los reclusos vulnerables, pues teme recibir una llamada en cualquier momento, donde le informen que su esposo fue llevado a un hospital por COVID o peor todavía, que está muerto.

“Tengo mucho miedo de que llegue ese día en que me contacte alguien para decirme que se murió. Cada día que pasa allí es un día más de riesgo de muerte y angustia. Yo no tengo tranquilidad ni nada de alegría en este momento. Ese sitio está con mucha cosa pasando. Tengo ansiedad, vivo nerviosa, tengo miedo de que alguien me llame y que me diga que se murió de COVID”, dijo la puertorriqueña, quien vive en El Bronx con su madre de 87 años. “Yo le pido al gobernador Cuomo que cumpla su palabra, es como si no le importáramos. Yo bablé recién con mi esposo y me dijo que no se sentía bien, que estaba sintiéndose enfermo. Si no lo sacan se me va a morir”.

La Sociedad Legal Aid condenó al gobernador Andrew Cuomo y al Departamento de Correccionales y Supervisión Comunitaria del Estado (DOCCS) por no haber liberado de inmediato a los presos vulnerables que califican para la iniciativa de liberación anticipada. Legal Aid pidió la liberación inmediata de Santiago y otros tres clientes: Tanaile Jones, una mujer transgénero de 38 años con Sida, JP, un hombre de 27 años con VIH, y Richard Ramos, de 56 años, quienes cumplen con los criterios para la liberación anticipada. Tambien solicitó acelerar la liberación de otros internos vulnerables, ya que las tasas de infección por COVID-19 continúan aumentando en las prisiones.

“El gobernador Cuomo y el DOCCS deben cumplir de inmediato la promesa de Albany de liberar a los neoyorquinos encarcelados y vulnerables que califican para la liberación anticipada, incluidos los clientes específicos que Legal Aid ha identificado que cumplen con sus criterios, para que puedan regresar con sus familias y comunidades”, dijo Ted Hausman, abogado supervisor de la Oficina de Apelaciones Penales de The Legal Aid Society. “A medida que el COVID-19 surge en todo el estado, además, es urgente que el gobernador Cuomo vaya mucho más allá para implementar esfuerzos más amplios, similares a los emprendidos por otros estados, para liberar a los neoyorquinos vulnerables que no pueden protegerse del COVID-19 mientras permanecen en prisión”.

La organización New Yorkers United for Justice (NYUJ) también hizo un llamado a la Administración Cuomo para que busque maneras de frenar el auge del COVID-19 en las prisiones y criticó que no se hayan hecho más pruebas a los reclusos de manera masiva, a pesar de las alarmantes tasas de COVID-19.

“A pesar de las claras señales de un resurgimiento en todo el estado de nuevos casos de COVID-19, el DOCCS continúa con su enfoque fallido para contener los brotes de COVID-19, mientras está peligrosamente cerca de no cumplir ni siquiera con el mínimo indispensable para las pruebas de COVID-19”, dijo Alexander Horwitz, director ejecutivo de NYUJ. “El hecho de que no se haya vuelto a realizar pruebas a una sola instalación en las últimas dos semanas, solo demuestra la peligrosa falta de acción continua de DOCCS sobre el impacto de COVID-19 en los neoyorquinos encarcelados”.

Susan Li, miembro de la Campaña Liberación de Personas Mayores en Prisión, quien perdió a su padre a causa del COVID-19, mientras estaba encarcelado, exigió que se tomen medidas audaces, a fin de que ninguna familia más sufra el dolor de perder a sus familiares vulnerables en prisión.

“Para nuestros funcionarios, quiero que cualquiera de ellos se imagine cómo es ver a un padre morir tras las rejas y verse privado de no saber datos de su estado y las condiciones de su ser querido en sus últimos días, como me pasó a mí”, dijo la joven.

Tina Luongo, abogada de práctica de defensa criminal de The Legal Aid Society destacó que el aumento de casos de COVID en las prisiones comprueba que el Departamento de Correccionales no ha logrado manejar la situación y exigió acciones para asegurar la salud y la vida de sus internos.

“Con cada nuevo caso viene una confirmación adicional de que DOCCS no puede contener este virus”, dijo la defensora. “Cerca de 2,000 neoyorquinos encarcelados ya han sido infectados por el virus en las instalaciones del DOCCS. En lugar de liberar a suficientes personas para permitir el distanciamiento social en sus cárceles, el Estado ha ignorado cientos y cientos de solicitudes de liberación anticipada. Se trata de una cuestión de vida o muerte”.

El asambleísta David Weprin, presidente del Comité de Correccionales de la Asamblea del estado de Nueva York, también se mostró a favor de que más internos vulnerables al COVID-19 que cumplan con los requisitos y que no estén condenados por delitos violentos, puedan ser liberados, al tiempo que urgió por más pruebas. Pero defendió la labor que ha venido haciendo la Administración Cuomo.

“Yo apoyo sin lugar a dudas liberar a los reclusos vulnerales que están más sujetos al Covid, más ahora que estamos teniendo rebrotes también en las prisiones, pero no creo que el gobernador Cuomo esté fallando en ese intento, pues por el contrario han liberado ya a muchos presos para no poner en peligro sus vidas ni las de otros”, comentó el legislador. “Creo que aunque se debe liberar a más presos vulnerables y mayores, el Gobernador ha mostrado su apoyo en liberar a muchos reclusos este último año, pero hay que entender que cada caso es distinto, más en las prisiones del estado y se hace más complicado cuando las sentencias son más largas. Ha sido un camino largo, pero creo que están haciendo su mejor esfuerzo”.

Weprin sin embargo hizo un llamado para que se realicen pruebas de COVID-19 a los internos con mayor regularidad para garantizar que nadie correrá riesgos.

La Administración Cuomo no respondió a los interrogantes sobre las denuncias, ni tampoco reveló por qué presos que cumplen con los requisitos pautados por el propio Estado para recibir la libertad anticipada en medio del alza de casos de COVID, siguen tras las rejas.

El COVID-19 en las prisiones de NY

35,834 es la población carcelaria total del estado
69 casos positivos de COVID se han detectado en la cárcel de Wallkill, NY
1823 empleados de correccionales se han contagiado
1808 reclusos han dado positivo a COVID
4,78% es el promedio de la población carcelaria de NY infectada
15.40% es el promedio de contagios en la cárcel Wallkill y algunos penales llegan a 40% de casos
18 presos han muerto
6 miembros del personal han muerto
1,709 presos habían dado positivo hasta noviembre 19
101 casos aumentaron en solo 13 días desde entonces

Eldiariony

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