![]()
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para un acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz parecen haberse encauzado este fin de semana. Washington da casi por hecho que en los próximos días podrá anunciarse la vuelta paulatina a la normalidad del paso marítimo por el que antes del ataque de EE UU e Israel circulaba el 20% del petróleo y el gas que consume el mundo. Aún quedan asuntos pendientes para un acuerdo de paz con Irán y Donald Trump insiste en que no quiere precipitarse —“Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien. ¡No puede haber errores!“, aseguró el domingo— pero los mensajes son de optimismo y el petróleo así lo recoge. Su precio desciende más del 5% y se sitúa por debajo de los 98 dólares el barril brent, aunque acumula un ascenso cercano al 50% desde el inicio del conflicto.
Después de casi tres meses de guerra, este fin de semana quedó abierta la puerta a un acuerdo que desbloquee Ormuz y disipe la amenaza de recesión que ya ha comenzado a planear sobre las economías. El ataque sobre Irán causó un alza inmediata del precio del gas y del petróleo, y el barril brent apenas ha descendido de los 100 dólares desde entonces, después de llegar a rozar los 120. Con todo, los expertos llaman también a la cautela: “Ya hemos pasado por esta situación antes, pero las negociaciones acabaron rompiéndose”. explican los analistas de ING. “Por lo tanto, es probable que el mercado se muestre más cauteloso a la hora de reaccionar de forma exagerada ante estas noticias. También parece que se ha producido una cierta moderación del tono”, apuntan. Trump ha rebajado las expectativas sobre un anuncio inminente, pero su Administración cree que se producirá en los próximos días.
Además del petróleo brent, el precio del barril de West Texas, referencia en Estados Unidos, también cae con fuerza, un 4,7% hata los 92 dólares. El precio del gas natural negociado en Europa baja con menos fuerza, apenas el 1,5% a 46,8 dólares. La expectativa de negociaciones, eso sí, ha servido para tirar de las Bolsas, que repuntan en torno al 1% poco después de la apertura en Europa, en una jornada en la que Wall Street permanece cerrada.
Han sido ya varias las ocasiones en las que el petróleo ha caído con fuerza ante la perspectiva un acuerdo de paz que se está demostrando muy complejo, pese a que los hechos demuestran que ninguna de las partes desea retomar las hostilidades: desde el 27 de febrero Estados Unidos e Irán han pasado más días de alto el fuego que de guerra. Pero, mientras tanto, el estrecho de Ormuz sigue cerrado, la gran baza estratégica de Teherán. El bloqueo ha impedido la exportación de más de 10 millones de barriles del petróleo al día, forzando a detener la producción en buena parte del Golfo Pérsico.
La subida de los precios ya está teniendo un efecto evidente en el coste de la vida, causando más inflación y mermando el crecimiento. Una factura que va a tardar en saldarse incluso tras la reapertura de Ormuz. Queda por delante el reto logístico de ordenar el tráfico marítimo de los entorno a mil buques que siguen atrapados en el golfo Pérsico, la reanudación de la producción de instalaciones que se han visto forzadas a paralizar su actividad y la reparación de infraestructuras dañadas en el conflicto, aunque el precio del petróleo se anticipe ya al acuerdo con una importante caída.
El acercamiento de posturas sobre la reapertura de Ormuz llega cuando tanto Washington como Teherán empiezan a sufrir con crudeza los efectos de la guerra. Irán ha mostrado una dura resistencia pero acusa la asfixia de no poder apenas dar salida a la exportación de su petróleo por el bloqueo del estrecho impuesto por Trump. Y EE UU, convertido en potencia petrolera indiscutible, también sufre el encarecimiento de la gasolina y del coste de la vida, sin perder de vista las elecciones legislativas de mitad de mandato que se celebrarán en noviembre y en las que Trump se juega el control de las cámaras. La gasolina se paga en EE UU por encima de los 4,5 dólares el galón, el nivel más alto desde 2022, después de que el precio se haya disparado el 50% desde el inicio de la guerra en Irán.
La búsqueda de un acuerdo llega además cuando la deuda soberana estadounidense comienza a sufrir una presión preocupante por parte de los inversores. El rendimiento del bono de EE UU a 30 años ha alcanzado estos días máximos de 2007, por encima del 5,1% y el bono a 10 años cotiza en el 4,5%. Estados Unidos depende de los mercados para financiar un déficit creciente, que va a engordar aún más con la elevada factura de la guerra, y el alza del rendimiento de los inversores es una clara señal de inquietud y desconfianza hacia la mayor economía del mundo. El mercado de bonos puede llegar a tener una poderosa influencia sobre la política de Donald Trump, que ya se vio forzado a dar marcha atrás .
Fuente MSN
MillonariaFm Millonaria en éxitos


