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La influencia comunista china se adueña de los organismos internacionales

El secretario general de la ONU, António Guterres, junto al dictador chino Xi Jinping. (Youtube)
Son decenas las instituciones que tienen injerencia directa y fuerte del Partido Comunista chino (PCCh). La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y las principales financieras del mundo —Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros— están plagados de exfuncionarios del régimen chino.
Esta situación no solo es preocupante por la nula autonomía en la toma de decisiones de dichas instituciones, sino también porque representa el avance del sistema totalitario chino a escala global en detrimento de los valores occidentales, que tienen a la democracia y a la libertad como pilares fundamentales.
Quiénes están fuertemente influenciados por China
La Organización Mundial de la Salud (OMS), La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (ONUAA, o más conocida como FAO), y otra decena de entidades calificadas como “agencias especializadas de la ONU” están fuertemente influenciadas por el PCCh en cargos de gran relevancia.
La OMS, el caso más notorio por el contexto, pero no la única
Por ejemplo, en la OMS el nombre que se destaca es el del doctor Ren Minghui, que ejerce el cargo de subdirector general de Cobertura Universal para salud de enfermedades transmisibles y no transmisibles. En la página de este organismo se detalla que Minghui fue funcionario del régimen chino como director general de Cooperación Internacional en la Comisión de Salud y Planificación Familiar.
Minghui ha manifestado su buena impresión de la gestión de Xi Jinping al mando de la pandemia. Lo ha calificado de visionario y pragmático en su retórica, destacando el compromiso de China para generar y construir una relación comunitaria y cooperativa con la humanidad. Ha resaltado, además, la buena disposición del mandatario chino para exponer eficazmente los métodos de prevención contra el coronavirus (SARS-CoV-2) y destacó sus palabras sobre el apoyo para la recuperación económica y el desarrollo social de los países afectados, especialmente para las naciones en desarrollo, así como para las acciones de la OMS. Básicamente, un lobby genial de un exfuncionario del régimen en un organismo internacional.
No hay que olvidar la situación del director de la OMS, Tedros Adhanom, que ha sido constantemente vinculado a China y a la ideología marxista. En plena pandemia, al director del organismo, brazo de la ONU, se le acusó, según información de Der Spiegel, de aceptar la petición de Xi Jinping de extender el llamado de alerta sobre la peligrosidad del virus.
Por supuesto que la injerencia de China sobre la OMS está en el ojo del huracán por el contexto mundial. El coronavirus ha acaparado la mirada de todos en los últimos meses. Pero el fondo de la cuestión yace en ONU, es allí donde el PCCh ha logrado avanzar en su agenda internacional; algo que le ha permitido tener influencia directa en prácticamente todas las agencias de la ONU.
Si bien se puede notar que en cada conflicto China ha acusado a la ONU de atentar contra las soberanías de los países (visita de Bachelet a Venezuela o el problema geopolítico con Hong Kong son dos ejemplos), la realidad es que el intervencionismo comunista-socialista en la agenda global de la ONU va picándose y extendiéndose de la mano de PCCh. Más de un tercio de las agencias de la ONU están siendo dirigidas por algún miembro o exintegrantes del PCCh. Al final, personas que responden a los intereses de Beijing.
El peso del comunismo chino en la ONU se refleja cuando la OMS —una agencia especializada de la ONU— decide ignorar por completo el éxito de Taiwán con respecto al manejo de la pandemia. También cuando desde Taipéi se le advierte a la OMS sobre una nueva enfermedad que ataca las vías respiratorias procedente de Wuhan y el mismo mensaje es ignorado.
Al final, el pedido de investigación independiente por el manejo inicial del brote de la COVID-19 llega por un primer pedido de Australia, que luego fue respaldado por más de 116 países en el marco de la Asamblea Mundial de la Salud. Pero jamás hubo una intención real por parte de las instituciones —ONU y OMS— de buscar la transparencia. Recientemente salió un informe de la agencia AP revelando cómo la OMS respaldaba y destacaba al régimen de China por su “buena gestión y transparencia durante la pandemia”, cuando sabían que las autoridades chinas ocultaban información valiosa del virus; específicamente del genoma o cuadro genético de la COVID-19.
Injerencia de China llega a más de una decena de instituciones
Del total de quince agencias especializadas de la ONU, China preside cuatro y en siete de los casos ocupa el segundo puesto o un cargo de alto rango.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), tiene como Director General Adjunto al señor Dazhu Yang desde 2015. Antes de estar en la OIEA ejerció cargos de alto nivel dentro del PCCh: director general de Cooperación Internacional en la Autoridad de Energía Atómica de China y además ministro consejero de la Misión Permanente de China ante el OIEA.
El régimen también domina a la FAO desde 2019. Al frente de dicho organismo se encuentra Qu Dongyu. Por su parte, Li Yong, exviceministro del ministerio de finanzas del PCCh y miembro del Comité de Política Monetaria el Banco Popular de China, es director general de la ONUDI desde 2013.
La UIT es dirigida desde 2015 por Zhao Houlin, un exfuncionario del Ministerio de Correos y Telecomunicaciones de China. Este no es un dato menor, puesto que muchos gobiernos han promovido la idea de darle mayores poderes a través de Internet a esta agencia de la ONU que es dirigida por un exfuncionario del régimen chino.
La agencia de noticias coreana Yonhap le consultó a Zhao sobre el aparato de censura de Beijing. La respuesta fue la siguiente: «Nosotros (en la UIT) no tenemos una interpretación común de lo que significa censura».
La lista es gigante. El medio The Epoch Time realizó una infografía con los principales funcionarios del PCCh que están inmersos en las agencias de la ONU y otras instituciones internacionales.
Bancos y financieras con injerencia china
Beijing también tiene funcionarios instalados en las grandes corporaciones globales del ámbito financiero y bancario.
Zhang Tao es el claro ejemplo de la influencia de China en el Fondo Monetario Internacional (FMI). El funcionario fue vicegobernador del Banco Popular de China y ahora es subdirector gerente del FMI.
En el Banco Mundial (BM) hay dos nombres clave: Hua Jingdong y Yang Shaolin, el primero es vicepresidente y tesorero y el segundo es director y gerente administrativo del Grupo del BM.
Jingdong trabajó en la Corporación Nacional de Construcción Química de China. La empresa matriz de la corporación es China National Chemical Engineering Group Corp., empresa estatal. Yang fue el director general de cooperación económica y financiera internacional en el Ministerio de Finanzas del PCCh.
Banco Asiático e Interamericano con peso comunista
En el Banco Asiático de Inversión de Infraestructura, que fue creador para competir con el Banco Asiático de Desarrollo (apoyado por EE. UU.), tiene dos nombres clave:
Jin Liquin preside esta banca de inversión y estuvo prácticamente dos décadas en el Ministerio de Finanzas del Partido Comunista chino donde llegó a ser viceministro.
Zhang Wencai es el director para China en esta institución y al mismo tiempo está al frente de la dirección general del Departamento de Cooperación Económica y Financiera en el Ministerio de Finanzas del PCCh.
En el Banco Asiático de Desarrollo también se destacan dos exintegrantes del régimen chino, Chen Shixin y Cheng Zhijun, vicepresidente de operaciones y director ejecutivo para China, respectivamente. Shixin fue director del Departamento de Cooperación Económica y Financiera Internacional del Ministerio de Finanzas del PCCh. Zhijun también se desempeñó en varios cargos de dicho ministerio.
En lo referente al Banco Interamericano de Desarrollo, el PCCh tiene su influencia allí con la figura del gobernador del Banco de Popular de China, Yi Gang.
En la OMC se encuentra Yi Xiaozhun, con el cargo de subdirector general. El historial de Yi en las autoridades chinas es grande: embajador en EE. UU. durante cuatro años, ministro asistente del PCCh, viceministro de Comercio donde tuvo la labor de llevar a cabo negociaciones y cooperaciones a nivel regional de forma multilateral.
La ONU y sus organismos “secuestrados” por China
Es notorio que la influencia del PPCh ha ido in crescendo con el correr de los años en las instituciones internacionales y todo indica que ya es la potencia con más injerencia en los organismos y que le ha sacado dos y tres pasos a cualquier país de occidente, incluyendo a EE. UU.
Tampoco es un secreto que el dominio por ser la máxima potencia del mundo está en disputa, y los actores principales son China —con el Partido Comunista detrás— y los EE. UU.
Que China tenga un peso importante en las organizaciones y las entidades financieras del mundo es un punto a favor del PCCh en este conflicto. Estados Unidos ha perdido protagonismo en estas instituciones que tienen una marcada agenda globalista que va en contra de lo que pregona el actual presidente estadounidense Donald Trump, quién ha marcado su agenda internacional y geopolítica en torno a hacerle frente a los regímenes totalitarios con marcada tendencia comunista-socialista. Venezuela, Cuba, Irán y China los claros ejemplos. La ONU ha hecho todo lo contrario, sirviendo como una institución cómplice de estos modelos autoritarios y violadores de derechos humanos.
Este crecimiento del PCCh a nivel mundial debería hacer que Occidente se replantee muchos menesteres. Es un momento histórico donde los valores occidentales y la libertad está bajo amenaza, siempre lo estuvieron, pero ahora es un momento crítico donde las masas se sienten más identificados con los sistemas globalistas y progresistas —como el que pregona la ONU, la institución dominada por China— y sienten que el enemigo está en el modelo predominante actual: el capitalismo.
Si la metanarrativa es progresista, que es al fin y al cabo una corriente más de la izquierda mundial, y las instituciones más importantes del mundo están en el dominio chino, Occidente está en serios aprietos y debe plantear alguna estrategia para reponerse de estos reveses.
Fuente=es.panampost.com

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